Aunque en 2025 no se llegó hasta la meta final, sí fue un año decisivo para las mascotas

French bulldog on a leash sitting down
Por Julie Castle

Con la llegada del nuevo año, he reflexionado sobre lo que significó 2025, tanto para las mascotas como para Best Friends. Ese fue el año del que habíamos venido hablando durante casi una década. Sería la culminación de labores para salvar vidas en el marco de uno de los objetivos más ambiciosos en la historia del bienestar animal: trazar el rumbo para que los Estados Unidos lograra que ya no se sacrificaran mascotas por falta de espacio en los albergues (no kill) para 2025. Cuando anuncié ese objetivo en 2016, asumimos el compromiso de ayudar a cada albergue en cada comunidad a alcanzar una tasa de salvamento  de al menos el 90%, que es precisamente el nivel establecido para definir la meta de no sacrificar mascotas por falta de espacio, así como de poder salvar a miles de perros y gatos en todo el país.

Con una visión compartida y un objetivo definido con un alto grado de precisión, iniciamos un ambicioso recorrido junto con nuestros socios y con el público amante de las mascotas, a fin de redefinir la situación del bienestar animal. Y ocurrió algo extraordinario: comunidades de todo tamaño comenzaron a cambiar. Tanto los grandes albergues metropolitanos como los pequeños condados rurales adoptaron nuevas estrategias para salvar vidas.

Actualmente, dos de cada tres albergues en el país han logrado la meta de no kill. Y desde 2016, las tres cuartas partes de todos los albergues en Estados Unidos han logrado mantener este nivel durante al menos todo 1 año. Este impulso colectivo también ha dado origen a un movimiento que va mucho más allá de su punto de inflexión.

Si bien las tasas de salvamento de un albergue pueden fluctuar y todos sabemos que aún queda trabajo por hacer, los avances logrados son realmente extraordinarios. Este no solo fue un objetivo ambicioso, sino que también representó un desafío directo a un statu quo que durante 150 años aceptó como norma el sacrificio de mascotas sin hogar.

Establecimos esta meta sabiendo que sería algo sumamente exigente. Y es que siempre he creído que las grandes metas amplían los límites de lo que consideramos posible. Esto nos impulsa a poner a prueba nuestro trabajo, a aprender más, a adaptarnos y a innovar en tiempo real, lo que aumenta considerablemente las probabilidades de alcanzar la meta propuesta, o al menos de acercarnos más a esta de lo que lograríamos de otra manera. Tampoco se puede subestimar la urgencia que generó nuestra declaración dentro del sector en 2025. Las mascotas dependen de todos nosotros: desde los equipos de los albergues, las organizaciones de rescate y los líderes locales, hasta las personas que las adoptan, las familias que las cuidan temporalmente, los voluntarios, los defensores de la causa y todas las personas que simplemente se preocupan por las mascotas.

Esto constituyó nuestro ambicioso proyecto. Tal como lo hizo el presidente Kennedy en su famoso discurso de 1962, cuando se refirió a la carrera espacial, sabíamos que tendríamos que elaborar nuevas herramientas, desarrollar nuevas tecnologías y establecer nuevas formas de pensar para lograr nuestra meta. Nuestro exigente cronograma sentó las bases para iniciar una década de innovación y avances para salvar vidas, comenzando por lo que no sabíamos.


En 2016, nadie dentro de nuestro sector sabía cuántos albergues existían en el país, ni cuantas mascotas estaban en riesgo. La información disponible era dispersa, estaba incompleta o no existía del todo. Por ello, establecimos el primer equipo interno sobre ciencia de los datos para el bienestar animal. Ese equipo desarrolló un sistema para visualizar datos sobre el salvamento de mascotas, el cual se transformó en una herramienta pública, transparente y en línea que permitió comprender lo que realmente estaba sucediendo en los albergues de todo el país. Cuando Fast Company reconoció a Best Friends como una de las organizaciones más innovadoras del mundo debido a este esfuerzo, no solo representó un logro institucional, sino también un momento decisivo e inequívoco para todo el sector.

Una vez que comprendimos la magnitud y la dimensión del desafío, comenzamos a reformular todo. Lanzamos programas que replantearon las labores realizadas en los albergues, desde sus propias estructuras.

  • A través de labores de acompañamiento, enviamos a miembros del personal de Best Friends a albergues que todavía no habían logrado la meta de no sacrificar mascotas por falta de espacio, para que trabajaran tiempo completo y mano a mano con los equipos locales. Estas labores no fueron soluciones rápidas, pues algunas duraron hasta 1 año. Con esto se lograron establecer sólidas alianzas de trabajo que ayudaron a los albergues a revisar actividades y procesos, capacitar a su personal y aplicar estrategias en función de los datos existentes, todo con el fin de salvar más vidas.
  • El Programa de Colaboración con Albergues titulado The Prince and Paws (El príncipe y las patitas) estableció alianzas de trabajo entre albergues ejemplares que habían logrado la meta de no kill y aquellos que todavía estaban dedicando esfuerzos para lograr la tasa de salvamento del 90%. A través de esta iniciativa, fue posible establecer modelos de acompañamiento y orientación que aumentaron el nivel de éxito y empoderaron a los nuevos líderes que surgieron en todo el país.
  • Nuestros especialistas regionales trabajaron en todos los 50 estados del país, guiando a los albergues para que superaran una serie de desafíos complejos, facilitando la aplicación de programas eficaces y financiando labores de salvamento de vidas mediante la concesión de subvenciones. Este trabajo presencial y directo se realizó incluso en algunos de los albergues más remotos y aislados del país, ofreciéndoles así esperanza y un renovado sentido de orgullo por el trabajo que estaban realizando.
  • En alianza con Southern Utah University, establecimos la primera vía académica de acreditación en servicios animales modernos. Con esto se logró fortalecer esta profesión y capacitar a una generación de líderes de albergues en conocimientos especializados sobre la meta de no kill.
  • Los esfuerzos para establecer políticas y tareas de promoción y defensa dieron origen a que casi la mitad de los estados del país emitieran proclamaciones para no sacrificar mascotas por falta de espacio, lo cual representó un reconocimiento bipartidista poco común sobre cuánto importan nuestras mascotas, así como el deseo de las comunidades de que las políticas locales reflejen ese valor.

De forma conjunta con más de 5.500 albergues y organizaciones socias de rescate en todo el país, logramos modernizar un sector anticuado para que se adaptara al siglo XXI y para que los esfuerzos para no sacrificar mascotas por falta de espacio pasaran de ser iniciativas marginales para establecerse como uno de los enfoques principales para el bienestar animal.

Y lo más importante es que se lograron salvar vidas.

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Cuando Best Friends se fundó en 1984, se consideraba que la idea de no kill era radical y algo que simplemente no era posible.  En esa época, se calculaba que en los albergues se sacrificaban aproximadamente 17 millones de mascotas al año. Ningún albergue del país estaba cerca de lograr el punto de referencia establecido en un 90%. En 2025, unos 400,000 perros y gatos perdieron la vida. Aunque todavía son demasiadas mascotas, esta cifra es solo una fracción de la cantidad que se sacrificaba anteriormente.  Millones de mascotas continúan vivas debido a los esfuerzos colectivos de aquellas personas que simplemente se interesaron y decidieron tomar cartas en el asunto.

La última década no estuvo libre de dificultades. Una pandemia global, la inestabilidad económica y la escasez de veterinarios a nivel nacional dificultaron el funcionamiento de los albergues y representaron grandes desafíos para las comunidades de formas que no podíamos habernos imaginado.  Pero a pesar de todo esto, el movimiento demostró su resiliencia, creatividad y compasión inquebrantable.

Mientras continuamos con paso firme en 2026, la fecha para cumplir nuestra meta de no kill a nivel nacional puede haber quedado atrás. Sin embargo, nuestros esfuerzos y labores continúan. Además, nuestro compromiso para salvar vidas nunca ha sido más sólido que hoy y mantendremos el impulso logrado hasta que ya no se sacrifiquen mascotas por falta de espacio en ninguna parte, pues ellas pertenecen en los hogares, no en los albergues.

-Julie


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